La Marcha

“La Marcha comienza el sábado 28 de septiembre a las 17:00 en Barrancas de Belgrano, en Buenos Aires. Si estás cerca, venite. Marchamos para ganar. Yo voy. Si alguien te dice que no se puede, vos decile: ¡Sí, se puede!”.

Así culmina el presidente de la República Argentina una serie de mensajes a través de twitter para convocar a sus seguidores, a sus votantes, a salir a las calles en pos de levantar su nombre de cara a las elecciones presidenciales del 27 de octubre. Dice, serán 30 Marchas -La Marcha, con mayúsculas, según el mandamás-. Elegir Barrancas de Belgrano por supuesto que no es casual: en aquella refinada zona de la Ciudad de Buenos Aires su sello “Juntos por el Cambio” arrasó con un 58,14% contra los 21,73% que cosechó el vencedor de las PASO, Alberto Fernández.

Claro que elegir ese punto de CABA -junto con Córdoba, únicos distritos que no le han sido esquivos a la alianza PRO/UCR– es una forma de ir a lo seguro, ya que no solo recibirá el apoyo en esas calles de los vecinos de aquella pintoresca zona, sino que desactiva de alguna manera las posibilidades de cualquier tipo de escrache o repudio. Allí juega completamente de local, allí todavía es Mauricio. En el resto del país es lisa y llanamente Macri y todos buscan despegarse de ese -su- apellido.

En esa comodidad porteña de clase alta, de acuerdo con los mensajitos que publicó ayer, Mauricio invita a “que seas una parte fundamental de la organización de esta marcha donde nos vamos a juntar no sólo para ganar la elección, sino para confirmar públicamente quiénes somos”. El primer objetivo es harto difícil: el Frente de Todos le sacó 16 puntos de ventaja en las Primarias y sin contar los votos en blanco arañó el 50% de los votos. Dar vuelta esa elección sería una hazaña impresionante de la que dudan casi todos los analistas y dirigentes -oficialistas y no-. Solo un milagro o una tragedia lo salvan.

El segundo objetivo de sus Marchas es, al contrario, algo cumplido desde la propia enunciación. Confirmar públicamente quiénes somos, pide. Por geografía, nivel socioeconómico y resultados de las PASO en mano, la elección de Barrancas de Belgrano como primera parada de ese periplo que busca llegar a 30 ciudades -¿llegará?- pinta un cuadro bastante completo. No busca dar vuelta la elección yendo a los lugares donde perdió por amplio margen ni mucho menos donde la crisis más apretó. Para ser aún más claros: no busca dar vuelta la elección, sino mantener su caudal de votos y alejar la imagen de perdedor tan asociada a su rostro post 11 de agosto. Busca seguir siendo Mauricio, al menos, para esa parte del electorado que aún mantiene su boleta en la cartera.

Para eso es La Marcha. Para eso se supone que serán Las Marchas. Porque por más dos mil pesos adicionales en los recibos de sueldo o congelamientos de precios de combustibles por 90 33 días, caminando con carteles que hablen de deKadas, PBI´s y Repúblicas, la gente que decidió darle la espalda en agosto, volverá a hacerlo en octubre, porque la crisis económica sigue y se acrecienta con Cambiemos en el poder. El peligro real, más ahora que la mano del establishment tampoco lo sostiene, es que esos votantes que eligieron su rostro en el cuarto oscuro lean ahora la boleta de otro modo: si el Macri les llega a los ojos antes que el Mauricio, podrían tomar otro camino. Uno muy diferente al que lleva a las pintorescas Barrancas.