La izquierda y la unidad van por separado

Enemistados y con acusaciones de “clavar el visto” mediante, la izquierda argentina atravesó otro proceso electoral con una marcada fragmentación. Cierto es que mucho menor que en épocas pasadas, fundamentalmente debido a los esfuerzos del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), pero aún así sigue faltando una mayor concentración de las ideas anticapitalistas.

A saber: Manuela Castañeira, única mujer en postularse a la presidencia, lo que a priori se presentaba como algo seductor en medio de la campaña, fue por separado de Nicolas del Caño con el sello del Nuevo MAS. Esos votos (173.582) podrían haber empujado hacia adelante a una fuerza que, sin ser mayoritaria, cuenta con mucho compromiso por parte de sus seguidores.

Sin embargo, la aspirante a la presidencia no alcanzó el piso de 1,5% que establecen las elecciones Primarias y quedó afuera de octubre. Lo lógico sería que esos votos se trasladen al Frente de Izquierda, pero resquemores mediante, se abren ciertas incógnitas al respecto y sobrevuela el fantasma del voto en blanco o impugnado.

Con el avance de las ofertas liberales y de extrema derecha -a tono con lo que ocurre en el mundo-, el FIT, el MAS y el partido de Luis Zamora en la Ciudad de Buenos Aires (Autodeterminación y Libertad), entre otras fuerzas afines, deben replantearse los acuerdos electorales que vienen llevando a cabo para poder ser una alternativa aún mayor de la que han sido en estas PASO ultra polarizadas.