Apuntes sobre el primer debate presidencial

Pasó el primer debate obligatorio para los seis aspirantes a la presidencia y lo cierto es que no pasó demasiado fuera de los libretos. Lo esperado: Alberto Fernández mencionó una y otra vez los errores de gestión del actual presidente; y Mauricio Macri se “defendió” brindando datos de gestión que deben ser rechequeados y apuntando contra el kirchnerismo -la llamada herencia-.

Claro que el aspirante del Frente de Todos se pudo dar el gusto de mencionar cuantas veces quiso a su principal oponente porque viene envalentonado por el aplastante triunfo de las PASO y porque el apellido del presidente es hoy una carga que pocos quieren tener cerca. Aprovechó eso y allí acertó.

Macri, por su parte, arrancó recibiendo críticas de todos los candidatos -no solo de Fernández- y eso lo dejó diezmado y en defensa permanente a pesar de intentar mantenerse sereno, algo que no siempre logró. Hasta su exfuncionario Juan José Gómez Centurión le tiró algunos dardos atacándolo desde la derecha. De ahí para arriba.

Pero además de esos cruces y pequeñas chicanas entre los más votados en las Primarias, hubo algunos cuestionamientos, algunos irónicos, de José Luis Espert al Frente de Izquierda que levantaron un poco la temperatura. Nicolás Del Caño, que esquivó casi todas las (in)directas que pudo, dejó atrás un arranque algo dudoso y con minuto de silencio incluido para explayarse con seguridad sobre sus ideas. Puso el foco en Ecuador y en la tragedia de la escuela de Moreno donde murieron dos personas cuando nadie más lo hizo. Punto a su favor con los potenciales votantes más alineados a la izquierda.

Roberto Lavagna, por su parte, se mostró tranquilo aunque un poco fuera de ritmo, sin intervenciones destacables más allá de su recurrente apelación a ser el único que ya salió de una crisis y que puede volver a hacerlo. Parece poco para alguien que llegó tercero y necesitará cambiar su estrategia para el debate del 20/10.

Más allá de las burlas a Gómez Centurión por no poder concluir la mayoría de sus ideas debido a las limitaciones de tiempo para cada candidato; de las posturas extremas de Espert y Del Caño; de la sensación de victoria con la que se retiró Alberto Fernández; de las acusaciones de todos a Macri; y del pedido del propio Macri de hablar con la verdad, cuando el último recuerdo suyo en una situación similar remite al 2015 cuando dijo casi todo lo contrario a lo que terminó pasando los cuatro años siguientes, lo cierto es que todos quedaron ilesos de cara al segundo debate obligatorio (en la Facultad de Derecho).

Aunque, realizándose apenas a siete días de los comicios presidenciales, será difícil que los candidatos arriesguen mucho en la segunda cita. El del Frente de Todos más que ningún otro. Tal vez ese sea terreno para que el presidente se juegue sus últimas cartas y acorte las distancias con Fernández -que según su equipo se van haciendo cada vez más pequeñas con las marchas del “Sí, se puede”-, aunque el recuerdo del debate Macri-Scioli está fresco y eso lo ata. Allí ganó Alberto sentándolo al exgobernador bonaerense en primera fila.

Por @SantiagoDieser